El Priorat no es solo una región vinícola; es un paisaje de resistencia y belleza austera. Si hay algo que define la personalidad de sus vinos, es el suelo sobre el que crecen sus vides: la Licorella.
¿Qué es la Licorella?
Se trata de una piedra de pizarra de color oscuro, casi negro o cobrizo, que se fragmenta en láminas delgadas. Este suelo es pobre en materia orgánica, lo que obliga a las raíces de las cepas de Garnacha y Cariñena a profundizar metros bajo tierra en busca de humedad y nutrientes.
Esta lucha por la supervivencia es la que otorga a vinos como Sentiments o Roca Viva esa mineralidad inconfundible y esa estructura que los hace famosos en todo el mundo.
Características de un Vino de Licorella
Los vinos nacidos en estas laderas escarpadas, a menudo cultivadas en terrazas imposibles, comparten rasgos únicos:
- Mineralidad: Un toque de grafito o piedra húmeda que acompaña a la fruta.
- Concentración: Debido al bajo rendimiento de las cepas en este terreno, la uva es pequeña pero de una intensidad asombrosa.
- Elegancia y Frescura: A pesar de la potencia del sol mediterráneo, la profundidad de las raíces aporta un equilibrio y una acidez vibrante.
Disfrutar el Terruño en la Copa
Cuando descorchas una botella de la DOQ Priorat, no solo estás bebiendo vino; estás descubriendo la historia de un terreno que ha sido moldeado por el tiempo y el esfuerzo humano.
Vinos con crianzas en roble, como los 6 meses del Sentiments o los 14 meses de otras selecciones premium, permiten que esa esencia de la pizarra se integre con notas especiadas y tostadas, creando una experiencia redonda y memorable.

